La alimentación consciente en los Baños de Bosque en Candeleda 

Durante la estancia de nuestros huéspedes y como parte integral de la experiencia  de Shinrin Yoku Yoga hacemos mucho hincapié en la trascendencia  de la alimentación consciente, también denominada  mindful eating o mindfoodness 

El objetivo es que nuestros visitantes  cuando vuelvan a su casa pongan en práctica los conocimientos adquiridos sobre  slow eating , slow cooking, alimentación viva y plantas medicinales del bosque. Con ese propósito la primera cena con nosotros transcurre mediante una sesión guiada de alimentación consciente  en la que se degustan viandas del bosque, con los ojos vendados para que nuestros huéspedes aprenda a paladear e identificar sabores, que les sugerimos a golpe d e gong mantengan durante 1 minuto en la boca.

En los días siguientes, la idea es aplicar los conocimientos adquiridos en la cena inicial en todos los momentos comida. Tanto en el desayuno que sirve en la pérgola del bosque, como en los picnics que se celebran en la poza-cascada privada de cada huésped, como  en la cena que se celebra el segundo día, seguida de un concierto inspirado en los sonidos del bosque.

A lo largo de  toda la estancia los huéspedes son invitados a visitar nuestro huerto y entender los secretos de la permacultura, además de ser invitados a recoger los alimentos que quieran para degustarlos en el huerto o en las comidas, con el fin de que profundicen en el conocimiento de los productos ecológicos y de Km0.

En el caso del desayuno, pedimos a nuestros huéspedes que nos manden previamente sus hábitos , para inducirles a que practiquen alimentación consciente

Nuestro interés en difundir  la alimentación consciente se debe principalmente a que  en  la sociedad del S.XXI del mundo desarrollado, comemos peor de lo que nunca ha comido la humanidad en toda la historia. Y comemos mal por dos razones principalmente, ambas debidas a cómo han evolucionado los hábitos alimentarios del homo sapiens en las últimas décadas.

La primera causa de lo mal que comemos es el factor no-tiempo. El ritmo frenético de la sociedad desarrollada del S.XXI nos impele a ganar tiempo quitándoselo a los periodos de alimentación, que son de todo menos calmados y conscientes. Como no tenemos tiempo para desayunar, comer, merendar o cenar lo hacemos rápido y mal, lo que deviene en enfermedades a medio y largo plazo. Y como nos falta tiempo, no somos capaces de dedicar este, a cambiar tanto en lo concerniente a la elaboración de viandas nutritivas, como en su degustación pausada de estas. 

La segunda razón de nuestro mal comer, es consecuencia de la anterior y se debe a la habitual inconsciencia implícita en el acto de comer. Comemos porque hay que comer, para que nuestro organismo tenga energía, pero entre tareas, pensamientos y bits hemos perdido el sentido del acto de comer como tal, lo que conlleva que nos hayamos dejado llevar por los hábitos introducidos, promocionados y promovidos por la sociedad de consumo en la que estamos inmersos y en concreto por la industria de los alimentos ultra procesados, habiéndonos olvidado de que es lo que comemos, porque, cuando, como, cuando …y la trascendencia de la alimentación en nuestra salud. 

Paradójico ¿no? ¿Por qué algo tan evidente no lo corregimos? Es muy llamativo que con la gran inteligencia colectiva que dispone nuestra especie en él S.XXI, nos auto destruyamos a nivel individual con hábitos alimentarios insalubres. ¿Has pensado alguna vez en la adicción implícita en muchos de los alimentos que ingieres? Seguro que has pensado o escuchado que las patatas fritas de bolsa son adictivas, ¿no? ¿y porque las sigues engullendo? O sabes que los helados te engordan, ¿no? ¿O que los snacks que degustas acompañando a tu café matutino no son muy indicados en tu dieta? ¿O que con una dieta acordeón con nombre de Dr. ilustre, vas a perder los centímetros que tu falda o pantalón te indican que tienes de más? No será que nuestro modo alimentario nos genera adicción, como el tabaco o el alcohol. ¿Y cómo dejan de fumar los adictos al tabaco? Razonando de forma consciente sobre los perjuicios del tabaco. ¿Y los alcohólicos, como dejan el alcohol? Antes de nada, siendo conscientes del daño que su adicción les hace a ellos y a su entorno. 

Si eres consciente de que tu alimentación es deplorable o mejorable, porque no inicias el camino de desengancharte. Como herramienta para el cambio proponemos la práctica de la alimentación consciente, de forma que cada individuo  empiece a gestionar su relación con la comida con su mente, sin dejarse llevar por malos hábitos, ni por sus emociones.

Hoy día está más que demostrado científicamente que somos lo que comemos y que para la salud del individuo es fundamental la alimentación saludable. Para la salud del planeta también. Pero ¿por qué con todo lo que sabemos la mayoría de los humanos comemos insalubremente? 

En los países no desarrollados la causa principal de este sinsentido es la limitación en ingredientes disponibles para la elaboración de la comida y en los países desarrollados el problema es el exceso de ingredientes, debido principalmente a la proliferación de alimentos ultra procesados. 

Nuestro organismo está preparado en términos evolutivos para si encuentra una higuera, pararse y comerse todos los higos, para conseguir altas dosis de azúcar vía carbohidratos y su equivalente en energía. Los fabricantes de alimentos ultra procesados conocedores de esta característica del homo sapiens, han desarrollado todo tipo de técnicas, para que nos hagamos adictos a este tipo de alimentos. Y aunque la mayoría de nosotros somos conscientes de la insalubridad de estos alimentos somos incapaces de desengancharnos de ellos y peor aún, los promocionamos entre nuestras crías. 

Somos plenamente conscientes de que cualquier vegetal es mucho mejor para nuestro organismo que un alimento procesado. Pero entonces, ¿por qué no los consumimos? Nuestras mentes evolucionadas y permanentemente ocupadas en un sinfín de pensamientos que conforman parte del día a día de cualquier humano afortunado del mundo desarrollado del S.XXI, han dejado de considerar la alimentación un problema, como lo era para nuestros ancestros, lo que conlleva nos alimentemos inconscientemente, sin pensar en lo que ingerimos. 

Es más que probable que un cambio de actitud de los humanos en favor de los vegetales y en detrimento de los alimentos ultra procesados, conlleve un cambio en la salud de la humanidad y por ende en la salud del planeta. Pero ¿cómo conseguirlo? Sabemos que mucha sal no es buena y que el azúcar tampoco, pero ¿lo es la fructosa? (azúcar natural presente en muchos alimentos ¿y la leche? ¿la de vaca? o la procesada? ¿el café es o no sano? ¿cuántas tazas? ¿Y los productos elaborados por la industria alimentaria cuan insanos son? En definitiva, un lío ……. Si a eso le añadimos el desconocimiento generalizado sobre nutrición por los médicos en general y la diversidad de opiniones de los supuestos expertos en nutrición, respecto al prototipo de alimentación saludable o las bondades o perjuicios de las dietas, que muchos de ellos prescriben ……O si nos ponemos a investigar por nuestra cuenta, basta con leer libros especializados, o los artículos publicados por especialistas en zonas ad hoc de periódicos digitales o las que se recogen en blogs de toda índole ………… para llegar a una conclusión: nadie sabe lo que es bueno o malo para mí. 

Y entonces, ¿Qué hago? No tenemos la respuesta, pero si un posible camino para que la encuentres. Se trata del camino de la alimentación consciente que te conducirá a un viaje de introspección personal sobre qué, porqué, cómo y cuándo comes, para aprender poco a poco a escuchar a tu cuerpo sobre lo que digieres y para que aprendas a educar tu mente sobre cómo gestionar tus emociones respecto a la comida. 

Si habláramos de alimentación saludable exclusivamente y no de alimentación consciente, habría que partir de varias premisas sobre las que el 90% de los expertos en nutrición están de acuerdo sobre sus perjuicios para el individuo, como son: El sobrepeso. el abuso de alimentos procesados,la ingestión excesiva de sal, azúcar y alcohol,las dietas “acordeón”. O sobre las bondades de diferentes hábitos para el cuerpo humano:  La dieta Mediterránea,el incremento en la ingestión de vegetales, los productos ecológicos,la dieta Naos o el deporte 

Pero nuestra causa va de cómo concienciar al individuo, a través de formación sobre cómo practicar la alimentación consciente desde la perspectiva de la salud del planeta Tierra. Alimentación consciente  que  no es, ni más ni menos, que invertir tiempo en degustar los alimentos, disfrutando del aquí y el ahora. En el día a día, puede parecer algo imposible, especialmente con las comidas de trabajo o las comidas familiares o con los amigos. Esto no quiere decir que nuestros amigos, familiares y colegas de trabajo, no podrían no tener la paciencia para comer con nosotros, mientras nos demoramos con cada bocado. Incluso, les puede interesar disfrutar de las técnicas de alimentación consciente a ellos también y seguirte en esta saludable práctica. Pero, además de la práctica informal de comer en conciencia plena, siempre puedes reservarte un desayuno, comida o cena sólo para ti cada semana y practicar a fondo las diferentes sensaciones de una sesión de alimentación consciente formal. 

Disminuir la velocidad al comer es una de las herramientas más poderosas en alimentación consciente. Puede parecer demasiado complicado en medio de la vorágine del día a día. Sin embargo, cuando somos capaces de disminuir la velocidad, somos capaces de saborear cada bocado, de expandir la experiencia y por ende de conectar con la satisfacción de comer. 

La alimentación consciente o mindful eating supone comer con contención y con atención. Comer es una actividad natural, saludable y placentera para satisfacer el hambre. Sin embargo, en nuestra cultura de la abundancia, comer es a menudo un acto inconsciente, y que puede ser generador de muchos estados de culpabilidad. 

Comer con atención (conciencia plena) supone disfrutar de la comida y sus efectos en el cuerpo. Aunque comer consciente es mucho más que comer lentamente, sin distracciones. Si  bien, esto es ciertamente un elemento importante, comer consciente abarca otros elementos del proceso de comer, como son: El conocimiento de tus condicionamientos físicos y emocionales al comer. el reconocimiento de que tu hambre no es el desencadenante para comer, aprender a satisfacer tus necesidades o tensiones de otras maneras más eficaces, que comiendo,la elección de los alimentos tanto para el disfrute, como para la alimentación. 

Esta aproximación a la comida y al acto de comer, de forma consciente, hacen del mindful eating una poderosa herramienta para el desarrollo de una relación más armoniosa y saludable con la comida. Muchas personas que tienen problemas con los alimentos reaccionan sin pensar en sus motivaciones, pensamientos y sentimientos, sintiéndose incapaces de cambiar. Pero, la atención plena en el acto de comer, sin enjuiciamiento propio, crea un espacio entre los factores desencadenantes y sus consecuencias. 

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